Llevo unos días dándole vueltas a una compra que, en principio, no tenía demasiada intención de hacer todavía: cambiar de móvil.
Mi teléfono actual es un Xiaomi Redmi Note 8 Pro que compré en octubre de 2019. En aquel momento pagué unos 275 euros y, sinceramente, no puedo decir que haya sido una mala compra. Todo lo contrario. Han pasado casi siete años y el teléfono sigue funcionando perfectamente para el uso que le doy.
El problema ha llegado por otro lado. La batería empieza a dar síntomas de agotamiento y, sobre todo cuando estoy en zonas con poca cobertura, puedo ver cómo el porcentaje baja mucho más rápido de lo normal. También estoy empezando a echar de menos algo más de almacenamiento. Los 128 GB que entonces parecían una barbaridad ya no me parecen tantos, especialmente teniendo en cuenta que sigo haciendo fotografías y vídeos y que quiero continuar con mi trabajo en YouTube.
Así que, antes de comprar nada, decidí hacer lo que suelo hacer cuando una compra tiene cierto importe: mirar, comparar y esperar.
No busco simplemente un móvil mejor
Lo primero que tuve claro es que no quería comprar un teléfono pensando solamente en las prestaciones de hoy.
Si mi Redmi Note 8 Pro ha conseguido llegar hasta 2026 funcionando todavía razonablemente bien, mi intención es repetir la jugada. Quiero un móvil que pueda comprar ahora y utilizar durante seis o siete años.
Eso cambia bastante las cosas.
No necesito el procesador más potente del mercado ni una cámara profesional en el bolsillo. Pero sí quiero una buena batería, al menos 256 GB de almacenamiento, suficiente memoria RAM para que no se quede obsoleto demasiado pronto y, en mi caso concreto, unas cámaras que me permitan seguir haciendo fotografías y vídeos para YouTube con garantías.
A partir de ahí fui reduciendo las opciones.
Tres móviles que han acabado en la lista
Después de mirar diferentes modelos, terminé centrando la comparación en tres teléfonos bastante diferentes entre sí: el Redmi Note 15 Pro+, el Xiaomi 15T Pro y el Google Pixel 10 Pro.
El primero es, en cierto modo, el sucesor natural de mi actual Redmi. El segundo sube bastante de categoría y me parece especialmente interesante por sus posibilidades fotográficas y de vídeo. Y el Pixel 10 Pro representa la alternativa más ambiciosa, especialmente en cámara y software.
Curiosamente, cuanto más comparaba, menos claro tenía cuál comprar.
Y creo que eso es una buena señal.
El Redmi Note 15 Pro+ es el que más me recuerda a lo que ya tengo, pero llevado muchos años hacia delante. Tiene una batería enorme, 256 o incluso 512 GB dependiendo de la versión y suficiente potencia para prácticamente cualquier uso cotidiano. Si lo que quisiera fuera simplemente sustituir mi Redmi por otro teléfono que me durase muchos años, sería una opción muy lógica.
Además, hay algo que me gusta especialmente: no obliga a gastar una cantidad enorme de dinero.
El Xiaomi 15T Pro empezó a complicar las cosas
Cuando empecé a mirar el Xiaomi 15T Pro la comparación cambió.
Aquí ya no estamos ante una simple evolución de mi Redmi Note 8 Pro. Es un teléfono de una categoría superior, con mucha más potencia y, sobre todo, con unas cámaras que me interesan bastante por el uso que hago del móvil.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue el teleobjetivo. Estoy acostumbrado a que el zoom de mi teléfono sea básicamente un recorte de la imagen, mientras que el 15T Pro incorpora un zoom óptico de 5 aumentos.
Para hacer fotografías de coches, concentraciones, viajes, edificios o cualquier cosa que esté a cierta distancia, esto sí puede ser una diferencia importante.
Pero donde más me interesa es en el vídeo.
Como quiero continuar con mi actividad en YouTube, no me basta con que el móvil haga buenas fotografías. También quiero que pueda grabar vídeo con calidad suficiente y que me dé margen para experimentar.
El 15T Pro puede grabar en 4K a 120 imágenes por segundo y también permite grabaciones más avanzadas que mi actual teléfono. Eso abre posibilidades que ahora mismo simplemente no tengo.
Y, al mismo tiempo, mantiene una batería bastante grande y una carga muy rápida.
En otras palabras, me encontré con un teléfono que podría servir tanto para sustituir mi móvil como para convertirse en una herramienta más de trabajo.
Entonces apareció el Pixel 10 Pro
Y aquí es donde la comparación se volvió todavía más complicada.
El Google Pixel 10 Pro es claramente el más ambicioso de los tres. No necesariamente porque vaya a notar una diferencia gigantesca al abrir WhatsApp o navegar por internet, sino por todo lo que ofrece alrededor de la cámara, el vídeo y el software.
Tiene 16 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento y un sistema de cámaras con teleobjetivo óptico de 5 aumentos. También ofrece unas posibilidades de vídeo muy superiores a las de mi actual teléfono.
Y hay otro aspecto que para mí tiene bastante importancia: Google ofrece siete años de actualizaciones.
Si compro un teléfono con la intención de mantenerlo hasta 2032 o 2033, no es un detalle menor.
De repente, la compra deja de ser solamente "qué teléfono me gusta más" y pasa a ser "cuánto quiero invertir en algo que voy a utilizar durante los próximos siete años".
La batería sigue siendo el punto fuerte de Xiaomi
A pesar de todo lo que ofrece el Pixel, hay una característica en la que los Xiaomi siguen teniendo una ventaja muy clara: la batería.
Mi Redmi Note 8 Pro ya me ha demostrado que una batería grande y un uso razonable pueden permitir muchos años de funcionamiento. El Redmi Note 15 Pro+ lleva una batería todavía mayor, mientras que el Xiaomi 15T Pro también ofrece una capacidad bastante generosa y una carga rapidísima.
El Pixel, en cambio, no destaca tanto por capacidad de batería.
Y esto es importante en mi caso porque ya sé que uno de los problemas que estoy empezando a tener con mi Redmi aparece precisamente cuando hay poca cobertura. En esas situaciones el consumo aumenta y una batería grande se agradece.
Por eso todavía no tengo claro que el teléfono técnicamente más completo sea necesariamente el que más me conviene.
¿Y cuánto se nota el cambio respecto a mi Redmi?
Esta ha sido otra de las preguntas que me he hecho.
Después de casi siete años utilizando el mismo teléfono, cualquier móvil actual me va a parecer mejor. Pero no todas las mejoras las voy a notar igual.
Con el Redmi Note 15 Pro+ creo que notaría muchísimo la pantalla, la batería, la velocidad y las cámaras. Sería una evolución muy evidente, pero seguiría teniendo la sensación de estar utilizando un Redmi.
Con el Xiaomi 15T Pro creo que la sensación sería diferente. Ahí sí estaría dando un salto de categoría. La velocidad, la pantalla, la fotografía, el zoom y, especialmente, las posibilidades de vídeo serían claramente superiores a las de mi teléfono actual.
Y con el Pixel 10 Pro probablemente el salto más evidente estaría en las cámaras y en el vídeo. Es el que más posibilidades ofrece como herramienta para crear contenido y también el que más garantías me da pensando en mantenerlo actualizado durante muchos años.
El problema es que todo eso tiene un precio.
El precio va a decidirlo todo
Y aquí es donde he llegado a la conclusión que, probablemente, sea la más importante de toda esta comparación.
No tengo que comprar ninguno de los tres ahora.
Mi Redmi Note 8 Pro todavía funciona.
Por tanto, puedo esperar a ver qué ocurre con los precios durante los próximos meses.
Y eso puede cambiar completamente la decisión.
El Redmi Note 15 Pro+ me parece muy interesante si aparece alrededor de los 450-480 euros en una versión de 12 GB y 512 GB.
El Xiaomi 15T Pro me parece especialmente atractivo alrededor de los 550 euros.
Y en el caso del Pixel 10 Pro, mi referencia está alrededor de los 780 euros para la versión de 256 GB. Ya ha habido ofertas que han acercado el teléfono a esa cantidad, por lo que no tendría demasiado sentido pagar bastante más si puedo esperar.
En definitiva, no tengo decidido qué móvil voy a comprar.
Y creo que, en este caso, es precisamente lo más sensato.
Esperaré a las ofertas de final de año
Si algo he aprendido después de casi siete años con el mismo teléfono es que no necesito cambiarlo simplemente porque haya modelos nuevos.
Puedo esperar.
Mi idea es seguir utilizando el Redmi Note 8 Pro mientras pueda y observar cómo evolucionan los precios durante los próximos meses. Las campañas de otoño, Black Friday y las ofertas de final de año pueden cambiar bastante la situación.
Si encuentro el Pixel 10 Pro de 256 GB alrededor de los 750-780 euros, probablemente sea muy difícil resistirse. Si el Xiaomi 15T Pro baja hacia los 500-550 euros, me parece una compra muy equilibrada y posiblemente la opción con mejor relación entre lo que ofrece y lo que cuesta. Y si aparece una buena oferta del Redmi Note 15 Pro+ de 12 GB y 512 GB, tampoco descartaría seguir con la misma filosofía que tan buen resultado me ha dado hasta ahora.
De momento, por tanto, no hay ganador.
Tengo tres candidatos y una idea bastante clara de lo que quiero: un teléfono con el que pueda volver a hacer lo mismo que hice con el Redmi Note 8 Pro: comprarlo y olvidarme de cambiarlo durante muchos años.
Ahora solo falta ver cuánto cuesta cada uno cuando llegue el momento de sacar la cartera.





