3 ene. 2009

Objetivo: Scirocco

Llega un momento en la vida de una persona en la que tiene que elegir un coche. Hace casi 6 años, sobre abril de 2003, tuve mi primera elección. Fue un flamante Ford Fiesta de diciembre del 95 que me encantó nada más verlo. 

Con él viví muy buenos momentos. Estuvimos juntos 3 años y 7 meses, en los que hicimos 50.000 kilómetros. Visitamos la costa de Cádiz, de Huelva, la provincia de Sevilla, fuimos a Murcia, pero el día que se ganó del todo mi confianza fue en su viaje más largo, un Albacete-Sevilla, 600 kilómetros con una sola parada para cambiar una luz que se fundió. Cuando lo vendí tenía ya casi 11 añitos. Lo vendí porque en Jerez, donde iba a estudiar, no lo necesitaría (después lo eché de menos), y en Sevilla tenía el de mi padre. Me costó desprenderme de él, pero no tuve más remedio.

Mi pequeño FordFi al sol

Ayer, día 1 de enero, cuando llegaba de fin de año me encontré entre policía y grúa al coche de un borracho chocado contra el de mi padre. Parece que no, pero en estos dos años que lo he usado le he cogido su cariño. Un Ford Mondeo de enero del 2000 con el que creo que habré hecho unos 15.000 km, siendo el viaje más largo un Sevilla-Granada. Ahora solo queda esperar si lo declaran siniestro o no. A finales del 99 mi padre me dio el catálogo y me dijo que lo eligiera todo a mi gusto. Era un coche hecho a mi medida, y la verdad es que es toda una pena despedirse así de él, no es justo.

Hace un rato, tanteando algunas webs de coches en busca de un posible sustituto, he ido a parar con uno que no cumpliría la función, pero que me ha encantado. Es el Volkswagen Scirocco, y ya es que me pilla el toro, pero para el año que viene se lo pediré a los Reyes Magos. Sin duda.

Tú eres el elegido, serás mío.
Se que hoy se me ha ido un poco la pinza escribiendo, pero es que echo de menos a mi Fordfi, me da mucha rabia lo del Mondeo, y además, me encanta el Scirocco.

¡Un saludo!